Buscar una solución a la pérdida auditiva suele ser un proceso abrumador. Al abrir internet, el paciente se enfrenta a una avalancha de publicidad, catálogos interminables y ránkings comerciales que tratan a las prótesis auditivas como si fueran simples electrodomésticos. Sin embargo, estamos hablando de neurobiología y de su salud mental. Adquirir dispositivos basándose únicamente en el prestigio de una marca comercial es el primer paso hacia el fracaso en la rehabilitación.






