La diferencia es muy importante: los audífonos son productos sanitarios cuya finalidad es paliar las deficiencias auditivas, mientras que los amplificadores son dispositivos que simplemente aumentan el sonido

Mientras los primeros se dirigen a compensar las deficiencias auditivas de una persona, en el segundo caso hablamos de un dispositivo que lo único que hace es ampliar el sonido ambiental que nos rodea en momentos puntuales. Es decir, no está relacionado con una pérdida de audición ni sirve para ello, por lo que puede ser usado por personas que oigan de forma normal. Si no oyes bien, lo mejor es que acudas a un profesional para poner solución a tu problema auditivo, tal y como recuerdan estos expertos, y evitar que con el uso de un producto no adecuado tengas otra serie de complicaciones en el oído.

A esto debemos sumar una diferencia importante: el uso de audífonos requiere la ayuda, adaptación y seguimiento por parte de un profesional para que este dispositivo se ajuste a las necesidades auditivas de cada paciente.

En contraposición a los amplificadores, que no requieren una prueba de audiometría y funcionan de forma muy sencilla con un botón de encendido y apagado, además de un ajuste de volumen que se hace de forma manual. Eso sí, lo mejor es emplearlo para situaciones concretas, ya que un uso prolongado puede provocar daños en nuestro sistema auditivo.

Puedes ponerte en contacto con nosotros. Por teléfono 944 072 059, por e-mail a info@clinicacoda.es o en nuestro centro auditivo en Calle Gordoniz Nº9 (Clínica Indautxu) en Bilbao.